Crispina Navarro Gómez

Familia Navarro Gómez.

Santo Tomás Jalieza, Ocotlán, Oaxaca.

Crispina, Margarita e Inés, juntas con su madre Mariana, son representantes del telar de cintura de Mesoamérica. El taller de la familia Navarro Goméz está ubicado en la comunidad zapoteca de Santo Tomás Jalieza, donde se preserva el tejido prehispánico.

Mariana Goméz, al llegar a vivir en la comunidad de Jalieza, aprendió esta herencia cultural y la transmitió a sus tres hijas desde la edad de siete años.

En algunas culturas mesoamericanas, como los mixtecos, los mayas o los aztecas, les dejaron la herencia cultural a través de códices escritos en pergaminos o estelas esculpidas en piedras, también a través de pinturas en muros y tumbas. La iconografía de la cultura zapoteca es poco observable en estos formatos; según los antropólogos, su cultura es más documentada a través de tradiciones orales, transmitidas de generación en generación, siendo el telar de cintura prehispánico una de sus expresiones iconográficas más representativas.


Tirso Cuevas

Oaxaca de Juárez, Oaxaca.

La metalistería es una de las artes más representativas de los llegados del viejo continente a Mesoamérica. Su influencia es evidente en artículos útiles del uso diario pero también en el arte sacro. Al momento que la iglesia católica tomó un papel importante en la colonización de los pueblos originarios, la metalistería y el arte en hojalata, entre otros oficios importantes, fueron adoptados por los nativos. Este arte es una mezcla cultural de ambos pueblos.

El maestro Tirso Cuevas aprendió el arte en hojalata de joven gracias a tener contacto con los grandes maestros artesanos de Oaxaca, trabajando con Rodolfo Morales, entre otros. Algunas de las características que diferencian su proceso es que no utiliza moldes y aún preserva las técnicas coloniales, como la soldadura de estaño con cautín de braza.


Iván Cruz López

Zaachila, Oaxaca.

Iván Cruz López ha representado a su comunidad en México y en diferentes partes del mundo como danzante y maestro de la danza de la pluma. Al darse cuenta de que la tradición de hacer las coronas de los danzantes se había perdido en su comunidad, emprendió un proyecto para rescatar la expresión cultural del arte plumario.

En el México antiguo, el arte plumario tenía un gran valor. Las plumas formaban parte de la vestimenta de la clase noble, los gobernantes y los sacerdotes. Incluso algunos antropólogos mencionan que las plumas tenían más valor que el oro y la plata, siendo el arte plumario una de las artesanías más valoradas y de mayor prestigio en todo Mesoamérica.


Arturo Salgado

Xoxocotlan, Oaxaca.

El maestro Arturo Salgado aprendió la orfebrería gracias a su hermano quien lo indujo en este camino. Juntos producían joyería para negocios locales quienes compraban por mayoreo sus piezas. Al fallecer su hermano, él decidió independizarse y formar su propio taller. Aunque la joyería se consideraba una actividad exclusivamente de hombres, él les enseñó a su esposa y a sus tres hijas, rompiendo ese paradigma, lo cual ha contribuido a que su taller destaque por producir diseños nuevos, únicos y contemporáneos desde una perspectiva diferente.

Se ha identificado que los pueblos originarios de Mesoamérica trabajaban la metalistería, principalmente con técnicas de moldes hechos de miel de abeja y barro. En Oaxaca, los mixtecos fueron los principales orfebres de oro y de otros metales nobles. Estas técnicas se combinaron con los procesos y las materias primas que llegaron con los españoles, creando una tradición en la orfebrería de México con identidad propia.


José Luis García Cruz

San Lorenzo Cacaotepec, Oaxaca.

El artista visual José Luis García Cruz es egresado de la antigua academia de San Carlos de la ciudad de México. Desde joven, se interesó por las artes visuales y colaboró como ilustrador con grandes empresas de publicidad. Así como las principales casas editoriales en las cuales destacó la participación en diferentes historietas muy populares en las últimas décadas del siglo XX.

Por su formación artística, domina diferentes técnicas y materias primas. Una de ellas es la aplicación de oleo sobre petate, una especie de tapete hecho de fibras de hoja de palma. Con la cual participa en esta obra fusionando su arte con otras disciplinas del arte popular.


Isaías Jiménez Hernández

Arrazola, Xoxocotlan, Oaxaca.

Isaías Jiménez es hijo de Manuel Jiménez, considerado el creador de las tallas de madera en Oaxaca. Nació en la casa que albergara las primeras tallas de madera, las cuales, hoy en día son muy populares en el estado y en diferentes partes del mundo. Desde pequeño, aprendió de la mano de su padre el arte para crear y dar vida a los animales fantásticos hechos de madera.

En la actualidad, su casa alberga un museo taller en el cual continúan la tradición de la talla de madera y pintura tradicional. Su esposa y sus hijos contribuyen a la creación y el desarrollo de piezas tradicionales, y al mismo tiempo, innovan con piezas contemporáneas, experimentando con varias formas de pintura y expresiones.


Wilmer Vásquez

Teotitlán del Valle, Oaxaca.

Wilmer Vásquez representa uno de los talleres de textiles emblemáticos de Teotitlán del Valle. El taller es reconocido por contribuir a la recuperación y estudio de los colores prehispánicos basados en materias primas y pigmentos naturales de la mano de su fundador, el maestro Isaac Vásquez.

Wilmer, desde pequeño, aprendió el arte de crear piezas en los telares de pedal a base de hilos de lana y se destaca por crear diseños únicos, con inspiración en su formación en artes culinarias. Este artesanía es una clara mezcla de las culturas de España y Mesoamérica. Pues los telares son herramientas que trajeron los españoles a este continente, lo mismo que la lana de borrego. Anteriormente, solo se utilizaban hilos de algodón tejidos en telar de cintura.